Un barraquito canario especial, con sus capas de leche condensada, licor 43, café, espuma de leche, limón y canela.

Barraquito canario: receta, ingredientes e historia

El barraquito es mucho, mucho más que un café con leche y licor. Originario de la tradición cafetera de Tenerife, este combinado destaca por sus capas de diferentes colores, el contraste entre el dulzor de la leche condensada y la intensidad del café, y el toque aromático de la canela y el limón. Es una de esas preparaciones que llaman la atención desde el primer momento y que, una vez probadas, muchos quieren aprender a preparar en casa.

Aunque se ha convertido en una de las bebidas más reconocidas de la gastronomía canaria, no existe una única manera de servirlo en todos los establecimientos. Las cantidades, la presencia del licor y los pequeños detalles de la preparación pueden variar. Una de las versiones más conocidas, habitualmente asociada al barraquito especial, combina leche condensada, Licor 43, café espresso, leche espumada y un toque de canela y limón.

En esta receta te explicamos cómo elaborar un barraquito en casa, cómo conseguir que sus capas se distingan y qué puedes hacer si no tienes una cafetera profesional o prefieres prepararlo sin alcohol.

Receta del barraquito especial

Prepara un auténtico barraquito canario en casa con esta receta fácil, siguiendo el orden de los ingredientes para conseguir sus características capas de colores. Una combinación de café, leche condensada, Licor 43 y leche espumada, con el toque aromático de la canela y el limón, perfecta para disfrutar de esta tradicional bebida de Tenerife.

Un barraquito especial casero.
Categoría Bebidas canarias
Curso Sobremesa
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  • DificultadFácil
  • Preparación5 min
  • Cocción5 min
  • Reposo0 min
  • Tiempo Total10 min
  • TemperaturaCafé 100 ºC / Leche 60 ºC
  • Calorías≈ 155 kcal/ración
  • Coste Estimado0,70 €
  • Raciones

Ingredientes para preparar un barraquito

Las siguientes cantidades son orientativas para preparar cuatro barraquitos especiales en vasos transparentes pequeños, de unos 150 a 180 ml de capacidad. Puedes ajustar el número de raciones dependiendo del número de barraquitos que vayas a hacer.

Puedes ajustar la cantidad de leche condensada según el dulzor que prefieras y utilizar un poco más o menos de licor. Lo importante es mantener el equilibrio entre los ingredientes y dejar espacio suficiente en el vaso para la leche y la espuma.

El Licor 43 es una elección habitual por su dulzor y sus notas de vainilla y especias, pero las preparaciones tradicionales no siempre han utilizado exactamente el mismo licor ni las mismas proporciones. Por eso, estas cantidades deben entenderse como una versión casera orientativa, no como una fórmula histórica única.

Cómo hacer un barraquito en casa paso a paso

1

Añade la leche condensada.

Vierte la leche condensada en el fondo del vaso. Al ser más densa que los demás ingredientes, ayuda a formar la primera capa y aporta el dulzor característico de la bebida.

Un vaso con la primera capa de leche condensada para hacer un barraquito
2

Incorpora el Licor 43.

Añade el licor lentamente, procurando que caiga sobre la pared interior del vaso o sobre el dorso de una cucharilla. De esta manera reducirás la agitación de la leche condensada y favorecerás una separación más limpia entre las capas.

Un vaso con leche condensada y licor 43 para hacer un barraquito.
3

Calienta y espuma la leche.

Calienta la leche sin llevarla a ebullición y utiliza un espumador eléctrico, el vaporizador de una cafetera o un batidor apropiado para obtener una textura cremosa.

Batiendo leche para hacer espuma para un barraquito canario.
4

Añade la leche y la espuma.

Vierte primero la leche lentamente y termina con la espuma en la superficie.

En este caso, he decidido añadir solamente la espuma de la leche, es algo personal, me gusta más así

Un vaso con leche condensada, licor 43 y espuma de leche para hacer un barraquito casero.
5

Prepara el café y viértelo con cuidado.

Haz un espresso corto y recién preparado. Incorpóralo despacio, ayudándote de una cucharilla para que el chorro no golpee directamente las capas inferiores.

Si no tienes una cafetera espresso, puedes utilizar un café corto y concentrado preparado en una cafetera italiana. El sabor y la presentación pueden variar, pero seguirás obteniendo una bebida muy agradable.

La temperatura y la velocidad al verterlo influyen en el resultado. No siempre se consigue una separación perfecta, pero trabajar con cuidado ayuda a distinguir mejor los tonos del licor, el café y la leche condensada.

Añadiendo el café para hacer un barraquito especial.
6

Termina con el limón y la canela.

Añade una pizca de canela sobre la espuma y coloca el trocito de piel de limón en el borde del vaso o junto a la superficie. Procura retirar únicamente la parte amarilla de la piel, ya que la parte blanca puede aportar amargor.

Sirve el barraquito recién preparado para disfrutar tanto de su aspecto como del contraste de temperaturas, texturas y sabores.

Un barraquito terminado y coronado con limón y canela molida.

Consejos para preparar un buen barraquito

  • Respeta el orden: añade primero la leche condensada, después el licor, el café y, por último, la leche y la espuma.
  • Cuida las capas: vierte el café lentamente, ayudándote de una cucharilla para evitar que se mezclen los ingredientes.
  • No hiervas la leche: caliéntala sin que llegue a hervir para conseguir una espuma cremosa.
  • Aromatiza con moderación: utiliza una pizca de canela y un trocito de piel de limón sin la parte blanca, para evitar el amargor.

Cómo preparar un barraquito sin alcohol

Un barraquito sin alcohol.

También puedes preparar una versión sin alcohol manteniendo el contraste entre el café, la leche condensada y la espuma. Esta alternativa es útil para quienes no consumen bebidas alcohólicas o simplemente prefieren un sabor menos intenso.

  • Para una ración, utiliza:
  • 20 ml de leche condensada.
  • 25-30 ml de café espresso.
  • 60-70 ml de leche entera, aproximadamente, incluida la espuma.
  • Un trocito de piel de limón.
  • Una pizca de canela molida.

Coloca la leche condensada en el fondo del vaso, añade el café lentamente y termina con la leche espumada. Completa la preparación con la canela y el limón.

Al no llevar licor, el aspecto y el sabor serán diferentes de los de un barraquito especial. Puedes añadir un poco más de café si buscas mayor intensidad, o reducir su cantidad si prefieres una bebida más suave.

¿Qué sabor tiene el barraquito?

El atractivo del barraquito está en la combinación de sabores y aromas. La leche condensada aporta dulzor y una textura densa; el café introduce notas tostadas y un punto amargo que contrasta con el resto de los ingredientes; el licor añade sus matices propios, mientras que la canela y el limón aportan un perfil aromático reconocible.

La leche caliente y la espuma suavizan el conjunto y completan la bebida. El resultado puede variar considerablemente según el café utilizado, la cantidad de licor y el equilibrio entre las diferentes capas.

Por eso, aunque resulte tentador describirlo como un simple café con leche condensada, su personalidad depende de la combinación de ingredientes y de la manera de prepararlos.

Esta preparación es una de las formas más extendidas de disfrutarlo hoy, pero la receta por sí sola no explica cómo llegó a convertirse en una bebida tan asociada a Tenerife. Para entenderlo, también hay que conocer las historias que se han transmitido sobre sus primeros años.

¿Cuál es el origen del barraquito canario?

Fachada del Bar Imperial en Santa Cruz de Tenerife, lugar donde se cree que nació el barraquito.

Para conocer los orígenes del barraquito hay que viajar hasta Santa Cruz de Tenerife, donde esta particular manera de preparar el café comenzó a popularizarse durante la segunda mitad del siglo XX. Su nacimiento se relaciona con la costumbre de enriquecer el café cortado con leche condensada, licor y algunos ingredientes aromáticos, hasta convertirlo en una bebida con personalidad propia.

La versión más extendida sitúa su origen en el Bar Imperial, un establecimiento próximo a la plaza de La Paz, en la capital tinerfeña. Según esta historia, uno de sus clientes habituales tenía la costumbre de pedir un café preparado de una manera muy particular. Con el tiempo, aquella combinación habría terminado asociándose a su apodo: el Barraquito.

El propio establecimiento recoge esta tradición en su historia del Bar Imperial, donde sitúa la apertura del local en torno a 1952. Sin embargo, aunque el relato está muy arraigado en la memoria popular de Santa Cruz, no todas las versiones coinciden en señalar el mismo lugar como escenario de su nacimiento.

El Bar Imperial y la historia de Sebastián Rubio

¿Quién era el hombre que habría dado nombre a uno de los cafés más conocidos de Canarias?

La versión más popular identifica al cliente con Sebastián Rubio, conocido como «Barraco» o «el Barraquito». Según el relato transmitido durante décadas, acudía habitualmente a determinados establecimientos de Santa Cruz y pedía un café con leche condensada y licor, acompañado de otros ingredientes como limón y canela.

Esta anécdota aparece recogida en la información turística de Tenerife y ha pasado a formar parte de la historia popular de la bebida. No obstante, conviene distinguir entre la tradición que atribuye el nombre a este cliente y la existencia de documentación histórica que permita reconstruir con precisión su vida y demostrar que fue el creador de la receta.

Un testimonio recogido por Televisión Canaria en el programa «Identidades» añade un detalle interesante. El entrevistado recuerda haber conocido a este cliente alrededor de 1962, cuando él mismo era un niño de unos siete u ocho años. También explica que el hombre acudía tanto al Bar Imperial como a un quiosco situado enfrente, en La Rambla, donde pedía una preparación semejante. Puedes ver este programa en el canal oficial de Youtube de TelevisionCanaria.

El recuerdo ayuda a situar la bebida en el ambiente de las cafeterías de Santa Cruz de mediados del siglo XX. Sin embargo, un testimonio oral, por valioso que sea para preservar la memoria local, no permite establecer por sí solo una fecha exacta de invención.

¿Nació realmente en el Bar Imperial?

Aunque el Bar Imperial es el establecimiento más asociado al origen del barraquito, existen otras versiones que merece la pena conocer.

En su reportaje El barraquito, patrimonio de Tenerife, Radio Televisión Canaria señala que la bebida pudo surgir en el Imperial, pero también recoge otras posibilidades: el Bar Paragüitas, otro punto de encuentro de la capital, o alguno de los establecimientos próximos al puerto de Santa Cruz.

Estas alternativas reflejan una dificultad frecuente al estudiar el origen de las recetas populares. Muchas preparaciones nacen de costumbres cotidianas, se transmiten de boca en boca y se modifican con el tiempo. Cuando finalmente adquieren un nombre propio y se convierten en una especialidad reconocida, puede resultar complicado identificar quién las preparó primero.

En las fuentes consultadas no aparece una prueba contemporánea concluyente que permita resolver definitivamente esta cuestión. Por eso, la manera más rigurosa de contar su historia es situar la tradición del barraquito en Santa Cruz de Tenerife durante la mitad del siglo XX y presentar el Bar Imperial como el lugar al que se atribuye habitualmente su creación, sin descartar las otras versiones conocidas.

Lo que sí parece claro es que la bebida terminó extendiéndose por Tenerife y que, con el paso del tiempo, su nombre se incorporó al vocabulario gastronómico canario.

¿Por qué se llama barraquito?

La explicación más conocida relaciona la palabra con el apodo «Barraco» o «Barraquito», atribuido al cliente que supuestamente pedía esta combinación de café, leche y licor. Según esta interpretación, el nombre de una persona habría pasado a designar la bebida que acostumbraba a consumir.

El filólogo Marcial Morera analiza esta cuestión en su artículo Las dudas existenciales de «barraquito», publicado en Diario de Avisos el 6 de mayo de 2025. Desde el punto de vista lingüístico, explica que el término parece haberse incorporado al habla canaria durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XX y que podría tratarse de un caso de lexicalización de un nombre propio: una palabra asociada inicialmente a una persona que acaba adquiriendo un significado común.

Morera, sin embargo, también emplea expresiones de cautela al referirse al origen del apodo. Su análisis ayuda a explicar cómo pudo formarse la palabra, pero no convierte automáticamente la anécdota del cliente en un hecho histórico demostrado.

La historia del nombre resulta especialmente interesante porque muestra cómo la gastronomía y el lenguaje evolucionan juntos. Una costumbre particular puede convertirse en una preparación reconocida y, finalmente, dar lugar a una palabra que los hablantes utilizan sin necesidad de conocer su historia original.

De un café especial a una bebida reconocida en Canarias

Con independencia de cuál fuera el establecimiento donde se preparó por primera vez, el barraquito acabó superando los límites de Santa Cruz. Su presencia se extendió por Tenerife y se incorporó a la oferta habitual de cafeterías, bares y restaurantes, especialmente en aquellos lugares donde el café forma parte de la vida cotidiana.

Su popularidad también favoreció la evolución de la propia receta. La combinación de leche condensada, café, licor y leche natural se convirtió en una referencia, mientras que la piel de limón y la canela aportaron unos matices aromáticos fácilmente reconocibles.

Pero la historia no terminó con la expansión de la bebida. A medida que el barraquito fue incorporándose a diferentes lugares de la isla, también cambiaron las costumbres a la hora de pedirlo y prepararlo. En algunas zonas, el nombre pasó a utilizarse para una preparación más sencilla; en otras, se mantuvo para la versión con licor y los ingredientes aromáticos.

El resultado es que hoy no siempre se entiende exactamente lo mismo cuando alguien pide un barraquito. La diferencia entre el barraquito habitual, el barraquito especial y el zaperoco forma parte de esa evolución regional y merece una explicación propia.

Más allá de las incertidumbres sobre su nacimiento, el barraquito se ha convertido en una de las bebidas que mejor representan la cultura cafetera de Tenerife. Su historia reúne la memoria de los establecimientos tradicionales, las preferencias de sus clientes y la capacidad de una preparación cotidiana para transformarse en una seña de identidad gastronómica.

Conocer ese recorrido permite apreciar el barraquito no solo como una receta que podemos reproducir en casa, sino como una costumbre que ha pasado de una generación a otra y que continúa formando parte de la experiencia de descubrir la gastronomía canaria.

Barraquito, barraquito especial y zaperoco: ¿son lo mismo?

Barraquito, barraquito especial y zaperoco, ¿es lo mismo?

Si buscas un barraquito en diferentes lugares de Tenerife, es posible que encuentres pequeñas diferencias en la preparación o incluso que te recomienden pedirlo con otro nombre. Esto se debe a que la forma de denominar los cafés varía según la zona y las costumbres de cada establecimiento.

La Academia Canaria de la Lengua recoge dos acepciones principales de la palabra barraquito. La primera corresponde a un café cortado con leche natural y leche condensada, algo más largo que el habitual. La segunda, utilizada en Tenerife y La Palma, incorpora además licor, piel de limón y, en ocasiones, canela.

Esta diferencia ayuda a entender por qué un barraquito no siempre tiene el mismo aspecto en todas las cafeterías.

¿Qué diferencia hay entre el barraquito y el barraquito especial?

En muchos establecimientos, el término barraquito especial se utiliza para pedir la versión más elaborada de la bebida, con leche condensada, licor, café, leche espumada y los toques aromáticos de canela y limón.

El resultado es el café en capas que suele asociarse con esta especialidad tinerfeña. La leche condensada aporta dulzor, el licor introduce sus matices y el café contrasta con ambos ingredientes.

Sin embargo, los nombres no se utilizan de manera completamente uniforme en toda la isla. Por eso, si visitas una cafetería y quieres probar la versión con licor y espuma de leche, lo más práctico es pedir un barraquito especial y, si tienes dudas, preguntar cómo lo preparan allí.

¿Qué es el zaperoco?

El zaperoco es otra denominación vinculada a la cultura del café de Tenerife. En determinados lugares se emplea para referirse a una preparación muy parecida al barraquito, mientras que algunos establecimientos o consumidores reservan el nombre para una versión más contundente o con ingredientes adicionales.

La diferencia no está universalmente establecida. En una información publicada en 2024 por Diario de Avisos, se recoge que en algunas localidades del norte de Tenerife se utiliza zaperoco para designar lo que en otras zonas se pide como barraquito. El artículo también menciona versiones que incorporan más ingredientes o una cantidad diferente de licor.

Por tanto, no sería correcto afirmar que existe una receta de zaperoco idéntica en toda Canarias ni que siempre se diferencia del barraquito por un ingrediente concreto.

Para preparar en casa la versión más reconocible del café en capas, puedes seguir la receta de barraquito especial que hemos explicado anteriormente. Si encuentras un zaperoco en un establecimiento, conviene comprobar qué lleva antes de dar por hecho que será exactamente igual.

¿Qué diferencia hay entre el barraquito y el asiático de Cartagena?

Un barraquito junto a un café asiático de Cartagena. Dos bebidas muy similares.

El parecido entre el barraquito canario y el asiático cartagenero llama la atención incluso a quienes conocen bien una de las dos bebidas. Ambos combinan café, leche condensada y licor en preparaciones de sabor intenso que pueden incorporar canela y piel de limón.

Sin embargo, cada uno pertenece a una tradición gastronómica local con su propia historia, sus costumbres y su manera de servirlo.

El asiático: un café emblemático de Cartagena

El asiático es una de las bebidas más reconocidas de la gastronomía de Cartagena, en la Región de Murcia. Su preparación suele combinar café, leche condensada, coñac o brandy y Licor 43, con ingredientes aromáticos como la canela y la corteza de limón. También puede incorporar granos de café.

Una de sus señas de identidad es la copa específica en la que se sirve, cuya forma y marcas ayudan a dosificar los ingredientes y a reconocer visualmente la bebida.

El origen de la preparación se cuenta de diferentes maneras. Una de las versiones recogidas por el Ayuntamiento de Cartagena sitúa su popularización en El Albujón a partir de 1947, vinculada al Bar Pedrín y a Pedro Conesa, conocido como Pedrín.

Según el relato recogido por el consistorio, un problema en la máquina de café llevó a experimentar con la preparación, utilizando vapor y canela para disimular los restos de posos. La combinación acabó ganando popularidad entre quienes transitaban por aquella zona.

Otra versión, también difundida en Cartagena, relaciona el nombre y los antecedentes de la bebida con los marineros que llegaban al puerto. Estas historias forman parte de la tradición local, aunque no permiten establecer por sí solas un origen único y definitivo.

Semejanzas y diferencias entre ambas bebidas

El barraquito especial y el asiático comparten ingredientes, pero eso no significa que sean la misma bebida con nombres diferentes.

El barraquito se reconoce especialmente por sus capas de leche condensada, licor, café y leche espumada, con canela y limón como elementos aromáticos. El asiático, por su parte, se identifica con una composición que combina café, leche condensada, licores y aromáticos, además de su característica copa cartagenera.

También existen diferencias en las proporciones, la presentación y las costumbres de cada lugar. Como sucede con muchas recetas populares, la preparación puede variar entre establecimientos.

El punto importante es que ambos cafés han adquirido identidad propia dentro de sus respectivas tradiciones gastronómicas. Aunque tengan semejanzas, no disponemos de pruebas suficientes para afirmar que el barraquito proceda del asiático, que el asiático derive del barraquito o que uno sea una copia del otro.

Su parecido resulta interesante porque demuestra que distintas culturas cafeteras han desarrollado combinaciones similares a partir de ingredientes compartidos, sin que necesariamente exista una relación directa entre ellas.

Otros cafés similares: el carajillo, el Belmonte y el bicerín

El barraquito no es la única bebida que combina café con otros ingredientes para conseguir un sabor y una textura particulares. En distintos lugares de España y Europa existen preparaciones que permiten establecer comparaciones interesantes, aunque cada una tenga sus propias características.

El carajillo

El carajillo es una preparación muy extendida en España que combina café con una bebida alcohólica, como brandy, ron, anís o whisky, según la costumbre local.

Frente al barraquito especial, el carajillo tradicional suele ser más sencillo: el protagonismo está en el café y el licor, sin que sea imprescindible incorporar leche condensada ni formar varias capas de colores.

Aunque ambas bebidas pueden compartir un componente alcohólico y, según la receta, algunos ingredientes aromáticos, su composición habitual y su presentación son diferentes.

El café Belmonte

El Belmonte es una preparación asociada a Murcia que combina café, leche condensada y brandy. Su nombre se vincula a la tradición de las Destilerías Belmonte, y forma parte de las costumbres cafeteras de la región.

Su semejanza con el barraquito está en la combinación de café y leche condensada, junto con el uso de licor. La diferencia es que el Belmonte suele presentar una elaboración más sencilla, sin la composición en capas y la terminación espumada que caracterizan al barraquito especial.

El reportaje de Televisión Canaria propone el Belmonte como uno de los antecedentes culturales que ayudan a entender el contexto del café asiático en Cartagena. No obstante, ese paralelismo no demuestra por sí mismo una relación histórica directa entre el Belmonte, el asiático y el barraquito.

El bicerín de Turín

En la ciudad italiana de Turín encontramos otra bebida con una presentación atractiva: el bicerín. Su elaboración tradicional combina café, chocolate y crema de leche, servidos de forma que puedan apreciarse sus diferentes texturas y temperaturas.

La historia de esta especialidad está vinculada al establecimiento Caffè Al Bicerin, abierto en 1763 frente al santuario de la Consolata. Según la historia publicada por el propio establecimiento, la bebida evolucionó a partir de una preparación anterior que combinaba café, chocolate, leche y sirope.

La semejanza con el barraquito está sobre todo en la presentación y en la combinación de ingredientes que se disfrutan juntos sin necesidad de mezclarlos de inmediato. Sin embargo, su perfil es diferente: el bicerín gira alrededor del café, el chocolate y la crema, mientras que el barraquito se caracteriza por la leche condensada, el licor y sus matices aromáticos.

Estos ejemplos muestran que el café ha dado lugar a numerosas especialidades regionales. Cada una refleja los ingredientes disponibles, los gustos de sus consumidores y las costumbres de los lugares donde se ha popularizado.

Preguntas frecuentes sobre el barraquito

¿Qué ingredientes lleva un barraquito canario?

La versión más conocida del barraquito especial lleva leche condensada, café espresso, leche entera espumada, licor —habitualmente Licor 43—, canela y piel de limón. Las cantidades y algunos ingredientes pueden variar según el establecimiento y la zona de Canarias.

¿Cómo se hace un barraquito en casa?

Se coloca primero la leche condensada en un vaso transparente, se añade el licor y después el café, vertiéndolo lentamente para distinguir las capas. Finalmente, se incorpora la leche caliente y espumada y se termina con canela y piel de limón. En la primera parte de esta receta encontrarás las cantidades orientativas y todos los pasos.

¿El barraquito lleva siempre Licor 43?

No necesariamente. El Licor 43 es habitual en muchas preparaciones actuales, pero pueden encontrarse variantes con otros licores o sin alcohol. Las versiones más sencillas de barraquito también pueden servirse sin licor, por lo que es recomendable preguntar si se desea conocer la composición exacta.

¿Cuál es la diferencia entre el barraquito y el zaperoco?

Depende de la zona y del establecimiento. En algunos lugares se utilizan como nombres de preparaciones prácticamente iguales; en otros, el zaperoco puede tener más licor o ingredientes adicionales. No existe una única diferencia aplicable a todas las cafeterías de Tenerife.

¿De dónde es originario el barraquito?

El barraquito está ligado a la tradición cafetera de Tenerife y su origen se sitúa habitualmente en Santa Cruz durante la segunda mitad del siglo XX. La versión más conocida lo relaciona con el Bar Imperial y un cliente apodado «Barraco» o «el Barraquito», aunque también existen otras versiones sobre el establecimiento donde surgió.

¿Quién fue el Barraquito?

Según la tradición más extendida, fue Sebastián Rubio, conocido por ese apodo y recordado como un cliente habitual que pedía un café preparado de una manera particular. La historia se ha transmitido a través de testimonios y publicaciones locales, pero no existe suficiente evidencia documental independiente para reconstruir todos los detalles de su vida o confirmar definitivamente su papel en la creación de la bebida.

¿Se puede preparar un barraquito sin cafetera espresso?

Sí. Puedes emplear un café corto y concentrado preparado en una cafetera italiana u otro método doméstico. El sabor puede ser diferente al de una preparación con espresso, pero el resultado puede seguir siendo equilibrado y agradable.

¿Por qué se sirve en capas?

Las capas permiten distinguir visualmente los ingredientes y reflejan las diferencias de densidad entre ellos. La leche condensada, el licor, el café y la leche espumada crean contrastes de color y textura. Para conseguir una separación más marcada, conviene verter los líquidos lentamente y evitar movimientos bruscos.

El barraquito, una tradición cafetera que forma parte de Tenerife

El barraquito es una de esas preparaciones que demuestran cómo una bebida cotidiana puede llegar a convertirse en una seña de identidad gastronómica. Su combinación de café, leche condensada, licor y aromas es reconocible, pero su importancia va más allá de la receta.

La historia que se relaciona con el Bar Imperial, el recuerdo de Sebastián Rubio y las diferentes versiones sobre su nacimiento forman parte de la memoria popular de Santa Cruz de Tenerife. Aunque algunos detalles sigan sin estar plenamente demostrados, esa tradición ayuda a explicar cómo el barraquito se ha incorporado a la cultura cafetera de la isla.

Su parecido con el asiático de Cartagena y con otras bebidas de café invita, además, a mirar la gastronomía desde una perspectiva más amplia. Ingredientes que viajan entre países, costumbres que se transforman y preparaciones que encuentran un lugar propio en cada territorio muestran que las tradiciones culinarias no necesitan ser exclusivas para tener una identidad reconocible.

Y esa es precisamente una de las razones por las que merece la pena preparar un barraquito en casa: no solo para disfrutar de sus capas y su sabor, sino también para acercarse a una pequeña parte de la tradición gastronómica de Canarias.

El barraquito es solo una de las muchas especialidades que forman parte de la riqueza gastronómica de las islas. Si quieres descubrir otras bebidas tradicionales que reflejan los sabores y las costumbres del archipiélago, te invitamos a explorar nuestra sección de bebidas canarias. Y si te apetece seguir disfrutando de la cocina de las islas, encontrarás muchas más propuestas en nuestra selección de recetas canarias, con platos tradicionales para llevar todo el sabor de Canarias a tu mesa.

Manuel Hernández, autor de ConMesturas

Sobre el autor

Manuel Hernández

Cocino, pruebo y ajusto cada receta de ConMesturas hasta que funciona a la primera, con instrucciones claras, pasos sencillos y resultados deliciosos para que puedas prepararla en tu propia casa.

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